¿CÓMO ENTIENDEN LOS NIÑOS LA MUERTE?

 

 

Es habitual que nos encontremos ante la situación de que fallezca un ser querido de un niño/a. En este caso, surgen dudas si contárselo o no y cómo hacerlo; sin embargo, antes de pasar a dar respuesta a esas cuestiones es importante conocer cómo entienden los niños/as la muerte en función de su desarrollo cognitivo y emocional. A este respecto, podemos distinguir las siguientes etapas:

•Hasta los 3 o 4 años, no suelen entender el significado de la muerte como tal, lo viven como una separación no deseada de la persona

•A partir de los 4 años, entienden la muerte como si la persona estuviera dormida, por tanto, no la conciben como algo irreversible, y creen que puede volver el cualquier momento. Si el niño/a tenía un vínculo muy estrecho con esa persona es habitual que fantasee y comente que habla con él/ella, que está con él/ella por las noches o incluso que lo ve. Asimismo, es común que busquen suplir el afecto que le brindaba el fallecido en otra persona de su entorno.

•Hacia los 7-8 años, los menores entienden la muerte de forma irreversible y definitiva, es decir, es consciente de que la persona no va a volver. Son frecuentes y normales reacciones de tristeza, ira (es una forma de expresar la tristeza), comportamientos regresivos (no quiere vestirse solo, dormir solo), pesadillas y disminución del rendimiento escolar. Es importante tener en cuenta que los niños tienen mucha imaginación y pueden llegar a creer que la persona ha muerto porque ellos se portaron mal una tarde o le contestaron mal, con el consiguiente sentimiento de culpa.

•La adolescencia, contrariamente a lo que se suele creer, es un momento de especial vulnerabilidad ante la muerte. Reacciones de aislamiento, estando encerrado en su habitación o pasar mucho tiempo fuera de casa “como si nada hubiera pasado” son reacciones normales, incluso reacciones intensas de ira. Estas reacciones serán más intensas y duraderas si la relación del adolescente con el familiar fallecido era dificultosa.

En los siguientes posts, daremos respuesta a las dudas más frecuentes que se plantean en esta situación:

1.¿Hay que contárselo al menor?

2.¿Cómo se lo decimos?

3.¿Es conveniente que participe en velatorio y funeral?

4.¿Hay que evitar hablar del ser fallecido para que no se ponga triste?

5.¿Qué consecuencias puede tener para el niño en su estado emocional y su rendimiento escolar?

Si os surgiera alguna otra, a la que queréis que demos respuesta, por favor, no dudéis en formularla.

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